Blog dirigido por Marcela S. García Ferré desde el 2008. Argentina. España. India. Poemas, Pinturas y Fotografías de: su autoría. Escritora. Arquitecta.Yoguini
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30 julio 2010
27 julio 2010
Sólo una voz
Y no puedo ya más, en cada gota
de mi sangre hay un grito y una nota.
Alfonsina Storni
Alfonsina Storni
Sólo una luz
sólo un momento, eso es todo.
Remolinos de siglos caen en mí
colores, modas, diálogos,
todo cae a la diagonal de mi mirada
etérea virtual
ya no hay arterias ni corazón.
Sólo mi boca
insinúa unas notas…
05 julio 2010
25 junio 2010
Envolver al dolor
Envolver al dolor
con tiras de médula de junco
con capas de pétalos rojos
y prenderle fuego,
a esa angustia
que grita mientras caen sus cenizas.
con capas de pétalos rojos
y prenderle fuego,
a esa angustia
que grita mientras caen sus cenizas.
Las cenizas, una esfera incompleta.
Desde el centro haces de ¿por qué?
salen al ser.
La presión cosida al cuerpo,
con las preguntas más esenciales,
se libera.
Desde el centro haces de ¿por qué?
salen al ser.
La presión cosida al cuerpo,
con las preguntas más esenciales,
se libera.

05 junio 2010
18 mayo 2010
Cenizas quedan
Cenizas quedan
en el medio de dos cráneos que se miran verticales
al horizonte de los retornos diarios,
dos edades trepan
al deseo de formar sólo una piel.
Desde arriba
se ven,
confunden sus huesos
hasta perderse, en ellos mismos,
sin piel y con su única verdad.
Del libro: Del otro lado, lo ausente
07 mayo 2010
Va -- cío
Cerró los brazos blandos
pesares abandonados
en cuadras sin sol ni sonrisas.
Acostado a un cielo que no ve
trata de negar imágenes
que lo buscan en su cuerpo.
Levanta al dolor
recorre huellas de nadie
prueba inventar otro día.
pesares abandonados
en cuadras sin sol ni sonrisas.
Acostado a un cielo que no ve
trata de negar imágenes
que lo buscan en su cuerpo.
Levanta al dolor
recorre huellas de nadie
prueba inventar otro día.
27 abril 2010
19 abril 2010
Parafernalia
22 marzo 2010
05 marzo 2010
21 febrero 2010
Luz
Marginalidad agachada
en el ángulo cerrado
de un callejón. Aerosoles.
Levanta las rodillas de los meses,
aprieta los dientes teñidos
por el vino de aquella cena
y camina,
con los dos pesos repartidos
en una sombra
alargada
musitada
por los años,
sin notar,
aún,
cómo limita con la luz.
Del libro: Del otro lado, lo ausente
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