Recorrió los segundos
con sus piernas horizontales
y sus ojos despiertos.
Una avioneta
un gato y ningún perro
caminaron por su habitación.
Se inclinó
sentó a las letras
en hojas de verano.
Escuchó
la risa de la vida jugar
en los átomos que la rozaban.

un recuerdo de luz
entintar sus palabras.
En la corriente del alba
se dejó llevar.
Respirando sones,
en su sueño, se sumergió.